Ya les comentaba que mis estudios son de Ingeniería industrial en eléctrica en Torreón. Recuerdo que desde chico me intrigaba como se daba cuenta la lámpara de que yo accionaba el apagador, en la secundaria técnica de Gpe. Victoria Dgo., fue natural que yo eligiera el taller de electricidad, y cuando llegué a la prepa del Tec. Laguna también fue automático mi ingreso al bachillerato de electricidad. En el bachillerato casi repruebo matemáticas, ¡imagínense!, y en esos momentos pensé que si iba a estudiar ingeniería -eléctrica por supuesto-, no podía tener problemas con las matemáticas, y así fue.
Mi esposa trabaja desde hace mucho (1992) en Bachilleres Uruapan, y cuando a mí me ofrecían algunas horas de clases, yo las rechazaba, porque no me sentía capaz de hacer algo bueno con los alumnos. Hasta el 2004, que pensé que ya tenía la experiencia para transmitirles aparte de matemáticas y física, la idea de superación y trabajo que los lleve a mejorar su vida, entonces sí acepté la invitación y me integré al Colegio de Bachilleres, donde efectivamente he tenido muchas satisfacciones y conocido a personas increíbles, -como los compañeros de la especialidad-.
Me siento responsable de una parte de la formación de los jóvenes y trato de cumplir con ello desde las actividades en el salón, con el trabajo y sobre todo fomentando los valores y principios de convivencia y superación que deben tener tomando en cuenta que este es el último nivel educativo en el que se puede influir de manera significativa sobre los alumnos, después ya en la licenciatura llegan con una personalidad ya definida, por eso cobra mayor importancia el desempeño de nuestras labores.
Mis satisfacciones son sobre todo el ver cómo cambia la perspectiva de algunos muchachos sobre las matemáticas y su estudio. Les cuento mi propia experiencia en mis años de estudiante y como cambiaron las cosas a partir de mi propio reconocimiento y una actitud diferente.
Definitivamente no puedo hablar de insatisfacciones porque aún no llego a eso, he tenido algunos momentos difíciles en la relación con ciertos compañeros de trabajo, pero nada que valga la pena recordar porque los momentos buenos son mucho más numerosos y más significativos, y para los alumnos solo tengo los mejores sentimientos, con ellos aprendo tanto o más que lo que les puedo ayudar a aprender a ellos.
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